Muchas palabras del español provienen del latín; otras, del griego; otras son extranjerismos. La mayoría de palabras que empleamos a diario tienen una larga evolución etimológica e, incluso, fonética. ¿Quién diría a simple vista que oîkos, oicos («casa») y νέμειν, némein, («distribuir») han dado lugar a economía? Pero el lenguaje es un juego en el que todos participamos. Hoy nos disponemos a descubrirte la etimología de ciertas palabras que surgieron gracias a alguien que, sin saberlo, iba a dejar huella en nuestro idioma.

Sándwich: Un sandwich en inglés es lo que en español llamamos bocadillo o emparedado, pero, como nosotros somos más finos que nadie en temas de lengua, afinamos en la distinción del pan, ojo, pan de molde. Esta palabra nace de la costumbre que tenía John Montagu, el cuarto conde de Sandwich, de comer rebanadas de pan con carne mientras jugaba a sus partidas de cartas y así no tener que dejar su vicio por el inconveniente de tener que comer. Muy práctico el hombre.

Cárdigan: Esta palabra, aunque no se usa tanto en español como en inglés, pero que está recogida por el DRAE, denomina a un suéter tejido, con botones al frente. La cosa hoy va de condes, pues esta palabra proviene de James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan. Los soldados británicos usaron esta prenda por primera vez durante la guerra de Crimea en 1854, donde el conde lideraba la brigada llamada Light Brigade.

Rebeca: Una rebeca (o como dice tu madre, «hija, ponte una rebequita, que refresca») es lo mismo que un cárdigan, solo que, claro, cárdigan sonaba extranjero que no veas, y cuando salió la película de Hitchcock, Rebecca, en 1940, en España no estaba la gente para nombres extranjeros. Como una de las protagonistas llevaba un cárdigan o una chaqueta de punto, así se quedó el nombre.

Cuello perkins: Este término no aparece recogido en diccionarios, pero si le preguntamos a cualquier persona de más de treinta años y con un mínimo interés en la moda, te sabrá decir que es un jersey de punto con un cuello que no es ni alto del todo ni redondo. Hitchcock vuelve a tener algo que ver con esta palabra, ya que fue en su película Psycho (Psicosis, 1960) donde Anthony Perkins lucía esta elegante prenda tan poco usual.

Nobel: Estos premios surgen gracias a la última voluntad del industrial sueco Alfred Benhard Nobel (1833-1896), inventor de la dinamita. Se establecieron en 1895, pero no comenzaron a entregarse hasta 1901, de las categorías de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz.

Diésel: El motor y el combustible diésel se llaman así, como es lógico, por el nombre de su inventor, el ingeniero alemán Rudolfl Diesel (1858-1913). ¿Y qué es motor diésel? Pues un motor térmico que tiene combustión interna alternativa que se produce por el autoencendido del combustible debido a altas temperaturas derivadas de la compresión del aire en el interior del cilindro, según el principio del ciclo del diésel. Se diferencia del motor de gasolina en usar gasóleo como combustible.

Jacuzzi: ¿No te parece curioso el nombre de esas bañeras que sueltan burbujas? En efecto, es un nombre italiano, el apellido de los siete hermanos italianos que emigraron a EE.UU. y fundaron la Jacuzzi Brothers, empresa productora de hélices de aviones y bombas hidráulicas. En 1956, a Candido Jacuzzi se le ocurrió añadirle a la bañera de su casa una bomba para reproducir los efectos de la hidroterapia y así tratar la artritis de su hijo Ken. En 1968, uno de los sobrinos, Roy, perfeccionó el diseño y se dispuso a comercializarlo con el nombre Roman Bath  («baño romano»), en homenaje a los baños termales romanos.

 

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