Nuestro cerebro, en estos casos, reconoce las palabras como si fueran imágenes, y comienza a primar sobre el orden interno la propia presencia de todos los elementos que conforman una palabra. La lectura de textos como estos requiere de la cooperación de ambos hemisferios cerebrales y una buena comunicación entre ellos: el hemisferio izquierdo (donde se lleva a cabo el procesamiento del lenguaje) solo es capaz de leer estos textos con el apoyo del hemisferio derecho, que permite una mirada más holística y menos analítica sobre el texto.

Sin embargo, no es este el caso de la lectura que llevan a cabo los correctores de textos. Los profesionales de este ámbito deben ser capaces de focalizar toda su atención en cada una de las letras que componen las palabras, para evitar que falte alguna o esté descolocada, así como en la distribución de los espacios y los signos ortográficos del texto.

Debe, por lo tanto, conseguir aunar las actividades de leer analíticamente una palabra y a la vez captar el sentido de la misma en su contexto, para asegurarse de que está bien empleada tanto gramatical como semánticamente.

En este vídeo se realiza un estudio muy interesante sobre el movimiento ocular de los correctores profesionales, que muestra el tipo de lectura que se lleva a cabo durante una corrección. En primer lugar, se lleva a cabo un seguimiento de los movimientos oculares de una lectora normal a la que se le pide que corrija un texto. El punto azul representa el punto donde se centra la mirada en cada momento, descrito por unas líneas que unen los puntos por los que pasa el ojo de la primera candidata. Después, una correctora profesional ejecuta la misma actividad. Seguro que el resultado os sorprende. ¡Cuéntanos qué te parece!

 

¡Hecho!

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