¿Por qué necesito un corrector profesional?

¿Por qué necesito un corrector profesional?

Cuando necesitas unos resultados de calidad solo hay una solución: ponerte en manos de expertos. Y esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida. Pero si eres un autor y necesitas que tu obra esté perfecta, debes encomendar esa labor un corrector profesional. Porque no hay nada que enmarque mejor tu escritura que la ausencia de fallos formales y estéticos.

Los «bugs» del español

Los «bugs» del español

A veces, nuestra necesidad de expresión va más lejos que las posibilidades de la gramática de nuestro idioma, y nos encontramos con pequeños «errores del sistema» que hacen que nuestra mente entre en cortocircuito (permítaseme que establezca estas analogías entre el lenguaje y un sistema informático; que, para el caso, creo que nos puede valer).

5 errores del periodismo parte I

5 errores del periodismo parte I

«¿Pero alguien ha leído lo que se va a publicar en este periódico?», tenemos que preguntarnos de vez en cuando. Cada día nos encontramos con titulares y afirmaciones que, bien por las prisas, por un descuido del redactor o la ausencia de correctores de texto en medios de comunicación, resultan disparatados y nos pueden llevar a soltar una carcajada. Estos son errores del periodismo que te harán reír.

Los ojos del corrector

Los ojos del corrector

Nuestro cerebro, en estos casos, reconoce las palabras como si fueran imágenes, y comienza a primar sobre el orden interno la propia presencia de todos los elementos que conforman una palabra. La lectura de textos como estos requiere de la cooperación de ambos hemisferios cerebrales y una buena comunicación entre ellos: el hemisferio izquierdo (donde se lleva a cabo el procesamiento del lenguaje) solo es capaz de leer estos textos con el apoyo del hemisferio derecho, que permite una mirada más holística y menos analítica sobre el texto.

Palabras de autor

Palabras de autor

Muchas palabras del español provienen del latín; otras, del griego; otras son extranjerismos. La mayoría de palabras que empleamos a diario tienen una larga evolución etimológica e, incluso, fonética. ¿Quién diría a simple vista que oîkos, oicos («casa») y νέμειν,...