desde hace mucho tiempo, han existido figuras dedicadas a la técnica de la escritura y entregadas a la corrección de los textos creados y divulgados: ya en el Antiguo Egipto, los escribas eran muy valorados y aprendían desde niños la correcta escritura de los complicados jeroglíficos sobre el papiro. Después, en Grecia (y más tarde en Roma), fueron los esclavos los que, bajo la atenta supervisión del dominus, realizaban las copias de los libros que atesoraban o con los que comerciaban.
Breve repaso por la historia del corrector de textos

Breve repaso por la historia del corrector de textos

Que escribir es un arte es una máxima que ya a nadie le resulta extraño escuchar, quizás, no a todas horas, quizás, no todos los días, pero «escribir es un arte» ya es una premisa de la que podemos partir por la indudable condición de verdad que recaban las...
Los correctores en el parlamento editorial: no soy nadie, doctor

Los correctores en el parlamento editorial: no soy nadie, doctor

Si algo nos sucede a los trabajadores del mundo editorial (yo, tras noches de cavilación, todavía no he sido capaz de encontrar un porqué), es que somos víctimas inevitables, presas forzosas, cautivos necesarios (…) de ese fenómeno que no sé si con más gracia o veracidad ha sido bautizado como deformación profesional.